GATO RAGDOLL
Conoce al gato ragdoll, sus ventajas e inconvenientes, características físicas, etc.

Psicología del gato

El gato es en esencia un animal independiente, curioso, dormilón, de admirable destreza física. Sus características de flexibilidad corporal y resistencia lo convierten en un gimnasta natural capaz de realizar innumerables piruetas, saltos y trepar casi por cualquier parte. Pero, sin duda la principal característica de estos animalitos es su personalidad. Para tratar a un gato se debe uno poner en su piel y pensar como un gato.
Él quiere su propio espacio, el cual debe ser respetado para una adecuada convivencia. No se debe olvidar que el
gato es un ser independiente, muy distinto a los perros por ejemplo. Sin embargo, ¿Cómo nos ven los gatos?, la respuesta es muy simple, ellos nos ven como si fuéramos su mamá. Puedes notarlo cuando él se acerca a ti con la cola tiesa en alto al igual que los cachorros corren hacia su madre gata. El te reclama cuando tiene hambre, se siente incómodo o simplemente requiere tu atención tal como lo hizo con su madre cuando era pequeño.
 
Los
gatitos tímidos generalmente se mantienen a distancia durante un periodo y en el primer encuentro contigo se retiran a su rincón para observar desde alli. Los primeros contactos deben ser muy cautelosos, pero una vez que se rompa el hielo, se transformará en un animal muy apegado a los suyos, aunque seguirá desconfiando de quienes no conozca. Es importante no decepcionarle, ya que será muy difícil obtener su confianza nuevamente. Es bueno mimarlo, tratarlo con cuidado y hacerle mimos con lentitud.

Los
gatos extrovertidos no tienen una gota de temor frente a la presencia del hombre. Tras una etapa de retraimiento, se acercan a ti amistosamente y se dejan acariciar. No te extrañes si encuentran el mejor refugio entre tus brazos. Suelen ser activos, curiosos y juguetones con los niños, mientras no le tiren la cola y se le respeten sus largas horas de siesta. Aunque su comportamiento sea abierto, un gato nunca soportará ser atosigado. Debe ser el gato quien se acerque voluntariamente a jugar o pedir cariño, ya que con su personalidad no le costará ser indiferente.

Los gatos tranquilos son equilibrados y se llevan muy bien con sus congéneres. Este tipo de mininos se toma su tiempo para relacionarse con el hombre, pero no por temor, sino porque le gusta hacerlo todo con calma y sin apuro. Son compañeros ideales para viajes, pues pueden pasar horas y horas en su cesto sin maullar. Este tipo de felinos nunca padece de estrés, pues parece no inmutarse con nada, no es retraído, sino que le gusta observar desde su sitio.

Los
gatos caprichosos son sensibles y susceptibles. Enseguida se toman todo a mal y su enfado puede durar horas. Y mucho cuidado con que alguien quiera quitarle algo que él había visto antes, porque dispone de muchas artimañas para dejar bien en claro quien es el que lleva la batuta. No es un gato para gente ruidosa pues es nervioso y asustadizo. Aunque algunos científicos señalan que los colores podrían determinar el carácter de estos felinos, aun no se ha llegado a una conclusión.

En la formación del temperamento encontramos todas las características heredables incluyendo su adaptación, que dependerá de la edad del
gato, ya que si es joven tardará poco en adaptarse al cambio de hogar y a las compañías. Si el gato ya es grande la adaptación es un poco complicada debido a que ya se formó su carácter en el ambiente donde se desarrollaba y por consiguiente habrá que buscar la forma adecuada de tratarlo. Puede tratarse de un gato temeroso que ha tenido malas experiencias con el hombre y puede tener miedos que lo obliguen a esconderse constantemente o de un gato difícil que suele arañar y morder cuando se le intenta agarrar.
 
Los
gatos son seres que controlan sus emociones mejor que los humanos y son más ágiles que los perros o que cualquier otro animal doméstico. Autosuficientes, controlados, independientes., fuertes, silenciosos, dotados de una estructura física excepcional, la fortaleza de sus miembros sólo decae con la edad. Sin embargo, a menudo no lo entendemos y esto se debe a que, a diferencia de los perros, mucho más miméticos, los gatos son muy distintos a sus amos. Por ejemplo, al igual que los seres humanos, los perros son animales gregarios, que dependen de la compañía de los de su especie. Ambos hemos desarrollado un lenguaje corporal de acogida: los humanos sonreímos y saludamos; los perros se agitan, dejan caer las orejas y mueven la cola. Pero los gatos tienen un comportamiento distinto, al encontrarse todavía en un proceso evolutivo, desde el estado de cazadores solitarios al de especie sociable. Se incorporaron a la especie más tarde que cualquier otra especie animal doméstica y de pronto, durante este siglo, se han vuelto populares hasta el punto de que se calcula que en el mundo hay más de 200 millones, lo que los convierte en los felinos más celebres de la historia.


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© 2009
Maica García


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